El Autoretrato

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El ejercicio del Autoretrato es una herramienta valiosa en el entrenamiento actoral, ya que no solo estimula la creatividad, sino que también fomenta el autoconocimiento y la comprensión de la técnica básica del actor. Este ejercicio, que ha sido una de mis elecciones preferidas al trabajar con alumnos, permite adentrarse en uno mismo o en la piel de un personaje creado a través de preguntas fundamentales y la improvisación escénica.

El proceso comienza al elegir una situación cotidiana, pero cargada de dramatismo, como punto de partida. Se exploran las respuestas a siete preguntas básicas que definen al personaje y su contexto: ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Cuándo es? ¿Qué quiero? ¿Para qué lo quiero? ¿Qué me lo impide? ¿Cómo lo consigo? Además, se añade una pregunta extra que indaga en la relación del personaje con el mundo exterior. Se puede partir de uno mismo o de un personaje inventado.

Una vez respondidas estas preguntas, se da paso a la improvisación de la escena. Se sumerge uno en las circunstancias diseñadas y se comienza a explorar, imaginando y jugando con las posibilidades que el personaje tiene para lograr su objetivo. Si durante este proceso emerge algún texto de forma orgánica, es importante anotarlo al finalizar la improvisación. En caso necesario, se puede desarrollar este texto como un monólogo, aprenderlo y utilizarlo en futuros ensayos.

Cabe destacar que no todas las escenas deben incluir texto; esto dependerá de la naturaleza de cada situación. En el proceso de ensayo, se busca profundizar, pulir detalles, eliminar lo superfluo y encontrar una estructura que permita reproducir la acción de manera consistente.

La utilización de elementos, vestuario e indumentaria es esencial para sumergirse en la convención teatral. Delimitar el espacio es fundamental para gestionar la energía en relación con el entorno. También se pueden emplear objetos internos, pensamientos o diálogos internos que enriquezcan la interpretación del personaje.

Este ejercicio tiene una duración aproximada de 2 minutos y es crucial definir un inicio y un final claro. En el arte, la generalidad suele ser enemiga de la expresión auténtica. 

Aquí tienes un ejemplo para ilustrar el ejercicio del Autoretrato:

Situación Cotidiana:

Una persona está en la sala de espera de un hospital, su hijo se ha accidentado.

Preguntas Básicas:

  • ¿Quién soy?: Soy Marta, madre de Juan.
  • ¿Dónde estoy?: En la sala de espera del hospital.
  • ¿Cuándo es?: Es por la tarde, cerca del horario de visita.
  • ¿Qué quiero?: Quiero saber cómo está mi hijo.
  • ¿Para qué lo quiero?: Para tranquilizarme y asegurarme de su bienestar.
  • ¿Qué me lo impide?: La incertidumbre sobre el resultado de los exámenes médicos.
  • ¿Cómo lo consigo?: Esperando a que el médico me dé información.

Pregunta Extra:

  • ¿Cómo me relaciono con el mundo exterior?: Observo con atención a las otras personas en la sala, pero mi preocupación me mantiene ensimismada.

Improvisación de la Escena:

Marta está sentada, inquieta, mirando constantemente hacia la puerta de la sala de consulta. Juega nerviosamente con sus manos y suspira de vez en cuando. Observa a las demás personas en la sala, pero su atención vuelve rápidamente a la puerta. Cuando un médico sale de la consulta, Marta se pone de pie ansiosamente para hablar con él, pero antes de que pueda decir algo, el médico se dirige a otra persona. Marta vuelve a sentarse, con la mirada perdida y con gesto preocupado.

Texto emergente durante la improvisación:

«¿Por qué tarda tanto? Necesito saber qué está pasando. Mi hijo… Espero que esté bien. Pero esta incertidumbre me está consumiendo por dentro.»

Este texto, surgido durante la improvisación, podría ser desarrollado y memorizado para futuros ensayos, añadiendo más profundidad emocional a la escena.

En este ejemplo, el ejercicio del Autoretrato permite adentrarse en la situación y el estado emocional de Marta en la sala de espera, proporcionando una base para desarrollar un personaje más complejo y auténtico.

¡Anímate a crear y a sumergirte en el mundo de la técnica actoral! ¡A actuar y entrenar se ha dicho!